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12 de octubre ¿Qué celebramos?

hace 2 días
4 min de lectura

Actualizado: hace 8 horas

Generalizar y descalificar a toda una población a partir de un elemento negativo, negando su diversidad, es racismo. Un ejemplo reciente, durante el último mundial de futbol, fuimos etiquetados todos los argentinos como racistas, lo que indignó a muchos sectores de nuestra sociedad. Se escucharon declamaciones tanto sobre lo racistas que somos cómo todo lo contario.


Luego de años de democracia y debate sobre las celebraciones en nuestro calendario una fecha controversial, el 12 de octubre, fue finalmente elegida para conmemorar el Día del Respeto a la Diversidad Cultural. Esta denominación se estableció en nuestro país como parte de un proceso orientado a transitar un camino de mayor inclusión, respeto y coherencia con lo que garantizan la Constitución Nacional, los Tratados Internacionales y las distintas declaraciones de Derechos Humanos que el país ha suscripto. La misma tenía como objetivo el promover la reflexión, el diálogo intercultural y el respeto por los pueblos originarios. 

Desde 2024 el actual gobierno en su batalla cultural reinstaló el "Día de la Raza" en las comunicaciones oficiales y los calendarios institucionales.

¿Qué es lo que celebramos desde entonces?

El argumento oficial fue entonces que la palabra raza no significaba otra cosa que la tradición hispánica y que lo que se celebraba era el encuentro de culturas. Nada se dijo de los procesos que invisibiliza esta perspectiva. No sólo de la imposición de poderes coloniales sobre las poblaciones americanas y que comenzaron desde aquella conquista basada en el poder de la fuerza, sino también de cómo se construyeron una y otra vez políticas de supremacía basadas en la raza. La historia del uso de la palabra raza ha estado directamente vinculada con la consolidación de regímenes que propusieron la segregación, discriminación, eliminación y genocidio de lo que catalogaron como otras razas. Científicamente -especialmente los genetistas- se ha negado la existencia de razas humanas. En cambio, se ha tratado de una historia de las formas en que cada sociedad construyó a los individuos y colectivos que descalificaba y rechazaba. Incluso negándoseles la misma posibilidad de existir.

Si no es posible hablar científicamente de razas, sí es posible utilizar el concepto de racismo para estudiar como a lo largo de la historia distintos regímenes han procurado enfrentar sus crisis atribuyendo a un culpable “otro” todas las causas.

Entonces, si no hay razas, sino racismo, si se trata de una palabra que recoge una tradición de colonialismo, imposición, discriminación y genocidios… ¿qué pensamos celebrar como el día de la raza? Quienes deseen celebrar sus raíces hispánicas o incluso quienes quieran pensar en los encuentros de culturas ¿consideran que necesitan una fecha denominada como día de la raza?


Hoy a la luz del conocimiento científico, de los acuerdos democráticos de nuestra sociedad y de lo que nos ha costado mantenerlos, no podemos dejar de decir, sostener y difundir por todos los medios que podamos, que no puede haber celebración de la raza sin celebración del racismo.

Las celebraciones tienen que ver con la historia pero fundamentalmente con el futuro, con la sociedad que queremos ser.

Hoy ha irritado a muchas personas el que se afirme que somos una sociedad racista, porque precisamente la mayoría de quienes viven en ella no lo sean o no se consideren racistas. Lo que demuestra una voluntad de no serlo y que se lo considera una aberración. Pues no lo seamos, no demos lugar a una celebración de la raza. 


Construir una democracia lleva mucho tiempo, es un proceso constante, porque en cada momento tenemos que incluir, respetar, coexistir y ser solidarios. La declaración del día del respeto a la diversidad no implicó el fin de las discriminaciones en nuestro país, pero fue resultado de ese proceso democrático y de una voluntad de ser una sociedad mejor. Está más allá de la alternancia de partidos. La negación y bastardeo de esa historia, la de nuestra democracia, la comete el gobierno que propone reestablecer la celebración de la raza aduciendo que se trata solo del respeto a la tradición.


Cuando vimos que el rey está desnudo es el momento para decirlo...

Somos todas y todos responsables de nuestro tiempo, de cómo habitamos y ocupamos los lugares que nos tocan.

En nuestra presente coyuntura, asistimos a la estigmatización pública de diversos grupos sociales, entre ellos, trabajadores del estado, sindicalistas, científicos, docentes, personal de salud y de prensa, personas con discapacidad, colectivos étnicos y de género. Es sabido que generar un estereotipo del otro basado en prejuicios es el correlato de la exclusión y sobre todo, la antesala de la violencia estatal. 


Como instituto de investigación del CONICET y de la Universidad Nacional de Río Negro, invitamos a cada una y cada uno, que comparta el compromiso ciudadano de reflexionar sobre cada prejuicio. Construir colectivamente una sociedad que sea inclusiva, que respete y valore la diversidad cultural y ambiental y que crezca en ella. Esto es, sabiendo reconocer las desigualdades y los derechos. En definitiva, comprendiendo que la interculturalidad es más que reconocer al otro como diferente, es entender que uno también lo es.



Equipo de gestión de IIDYPCA (UNRN CONICET).


 
 
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